15 noviembre 2012

SOPA DE CEBOLLA GRATINADA A LA FRANCESA












Es una sopa antiquísima (se conservó la tradición medieval de verterla sobre una rebanada de pan), y es probable que existiera en otros países europeos. Aparece en la edición más antigua del libro de cocina del siglo XIV, llamado Le viandier de Taillevent, conservado en la Biblioteca Nacional de Francia.

La costumbre de añadirle queso rallado es, lógicamente, muy posterior. Era un plato humilde elaborado con ingredientes sencillos , identificado con las épocas de hambruna.

Esta sopa ganó su fama en el siglo XIX, cuando se extendió en París la costumbre de tomar algo caliente en los pocos sitios abiertos a altas horas de la madrugada, las tabernas y restaurantes que rodeaban Les Halles de París, el mercado central de abastos.

La sopa de cebolla pasó de ser la sopa que tomaban los trabajadores del mercado a ser también un tentempié para noctámbulos. En la segunda mitad del siglo XX Les Halles fueron derribados, pero la tradición no sólo se mantuvo en ese barrio parisino sino que se extendió y se incorporó en las costumbres de los franceses de todo el país.


INGREDIENTES para 4 personas:

8 cebollas
4 cucharadas soperas de aceite de oliva
100 ml. de vino blanco
1 litro de caldo de carne, o en su defecto 1 litro de agua + 1 pastilla de concentrado de caldo
8 rebanaditas de pan tostado
gruyère rallado para gratinar



PREPARACIÓN:


 Pelamos las cebollas en juliana y las rehogamos en una olla con un poquito de aceite hasta que estén ligeramente doradas (es importante que cojan un poco de color porque luego le va a dar ese tono doradito a la sopa).

Cuando estén bien doraditas, añadimos el vino blanco, subimos la intensidad del fuego durante 1 minuto para que el alcohol se evapore y reduzca.

Incorporamos el caldo de carne (en su defecto, podemos utilizar una pastillita de caldo en un litro de agua), sazonamos al gusto y cocemos a fuego lento durante media hora para que la cebolla se ponga tierna.

 Mientras tanto freímos unas rebanadas de pan.  Añadimos la mitad del pan al caldo y a continuación  pasamos por un chino, pasapurés o por la batidora electrica para triturarla. Debe quedar una crema no demasiado espesa.


Para terminar, disponemos la sopa en tazones aptos para horno, ponemos una rebanadita de pan en cada uno y un poquito de queso rallado encima de cada rebanada y metemos al horno caliente y con el grill durante unos minutos, hasta que la superficie esté doradita y el queso se haya fundido.

Ya está lista!!!

Espero que os guste, salu2