08 abril 2013

CROQUETAS DE POLENTA CON CEBOLLETAS TIERNAS




La polenta es una harina de maíz más gruesa que se hierve en líquido para espesarla y hacerla comestible, ya sea acompañada de una salsa, de queso rallado, como croquetas o como un puré.

Se sabe que las legiones romanas ya se alimentaban con éste plato, y hoy en día es normal verla acompañando a platos de carne o pescado o como ingrediente de algún postre ya que acepta tantos sabores salados como dulces en su elaboración.



INGREDIENTES para 4 personas:

100 gr de polenta
1/2 litro de caldo de verduras para cocer la polenta
2 cebolletas tiernas
sal y pimienta

2 huevos
pan rallado
harina
aceite de oliva


PREPARACIÓN:

Empezamos preparando la polenta.

Ponemos a hervir una cazuela con caldo (agua o leche, lo que tu quieras) y salpimentamos.

Cortamos las cebolletas en brunoise, o trocitos pequeños.

Hay que saber que para cocinar bien la polenta, la proporción de polenta con la de líquido para cocinarla, tiene que ser de 1 a 3; Es decir, que por cada porción de polenta hay que multiplicar por tres la proporción de líquido, que puede ser agua, leche o caldo. Como vamos a hacer croquetas, he puesto caldo de verduras, he puesto un poco más de caldo porque al hervir siempre se evapora un poco de líquido y no queria que me quedara muy espesa enseguida.

Dejamos que el líquido hierva y entonces añadimos la polenta en forma de lluvia, removemos sin parar para evitar que se formen grumos y hasta que
espese, no nos llevará más de 1-2 minutos.

En cuanto empiece a espesar le añadimos las cebolletas cortadas y seguimos removiendo para que se cuezan con el calor de la polenta.

Extendemos la polenta en una bandeja de horno y dejamos que se enfríe, lo cual espesará aún más la preparación, pero nos interesa que sea así porque de ésta forma la podremos cortar en bastoncitos para hacer las croquetas. Tiene que reposar al menos 50-60 minutos, ya que tiene que estar bien fría.

Preparamos un bol con los huevos batidos, otro bol con el pan rallado y otro bol con harina.

Cortamos la masa de polenta en bastoncillos gruesos del tamaño de una croqueta.

Pasamos cada croqueta por la harina, el huevo y el pan rallado, en éste orden y freímos las croquetas en abundante aceite caliente.

En cuanto estén doradas por todos los lados, las vamos sacando de la sartén y depositando en un plato con papel absorvente.

Se sirven tal cual, acompañadas de una ensalada o de cualquier tipo de plato ya sea carne, vegetal o pescado.

Al no llevar trigo son ideales para celíacos,  tambien son buenísimas para diabéticos, para intolerantes a la lactosa,  para quienes quieren guardar una dieta sana, en fín para lo quien le apetezca.

Espero que te gusten, salu2